domingo, 24 de abril de 2011

¿POR QUÉ SE ESTROPEAN LOS CUADROS ANTIGUOS?

Tiziano: Sísifo
Ante un  cuadro de Tiziano o Velázquez, nos gustaría pensar que la superficie que vemos es exactamente igual a la que vio el artista cuando le dio su última pincelada. Lamentablemente, aun en el mejor de los casos, es imposible que un cuadro se mantenga sin alteraciones durante trescientos años. Por muy bien se haya conservado, hay toda una serie de cambios físicos y químicos que causan el envejecimiento y la degradación de los cuadros. ¿Qué los provoca? ¿Por qué se estropean los cuadros antiguos?

Pues hay multitud de causas, pero descartando las mas accidentales como el fuego, la lluvia, golpes, etc, una pintura antigua inevitablemente se acaba degradando por:

El oxígeno de la atmosfera: Todo lo que hay sobre nuestro planeta, en contacto con la atmósfera, sufre una  reacción química, llamada oxidación. Nosotros nos oxidamos, los metales se oxidan y los componentes de las pinturas,por supuesto que se oxidan. A esto lo llamamos envejecimiento. En los cuadros, esta oxidación produce el amarilleamiento y oscurecimiento de los barnices de protección y del aceite que aglutina la pintura al óleo. También ocasiona la pérdida de la consistencia y elasticidad original del tejido del  lienzo, que se vuelve frágil y quebradizo.  

Afortunadamente, retirar una capa de barniz oxidado y sustituirla por otro nuevo es una operación relativamente sencilla para un restaurador.  Aquí vemos diversos ejemplos de oxidación y amarilleamiento  de barnices, evidenciada por la limpieza posterior

El oxígeno también causa la corrosión de los clavos de hierro que unen el lienzo con el bastidor de madera. Esta se trasmite a la tela alrededor de las cabezas de los clavos, deshaciéndola.

Aspecto que presenta el reverso de una pintura al óleo del S. XVIII. Se puede ver su aspecto envejecido y quebradizo, la acumulación inevitable de polvo y restos de hongos en la parte superior. También los bordes aparecen dentados por los orificios causados por las oxidaciones de los clavos de unión al bastidor.

La radiación ultravioleta presente en la luz también acelera los procesos de oxidación y amarilleamiento de los barnices. La luz además, decolora los pigmentos y veladuras, haciéndoles cambiar de color, que a veces llega desaparecer del todo. Técnicas como  la acuarela y el pastel son muy sensibles a la decoloración, estando siempre en los museos en con una iluminación muy atenuada.

Ejemplo clásico de decoloración de las pinturas, que hacen aparecer un arrepentimiento de Velázquez:  Inicialmente la pata del caballo estaba colocada en otra posición

También afectan mucho los cambios y excesos de temperatura y humedad: mucha humedad ambiental provoca una dilatación de los lienzos y favorece la aparición de hongos. La sequedad y el calor, por el contrario, causan la contracción del lienzo y si llegan a ser excesivos, lo vuelven quebradizo. Durante siglos todos los cuadros han sufrido este “estiramiento” y contracción constante de la tela por el simple paso de las estaciones de invierno a verano. Cada dilatación de la tela produce una grieta o fisura en la superficie, que al cabo de los años acaba surcada por toda una red de fisuras, llamadas craqueladuras. Si el proceso es muy acentuado, las escamas de pintura empiezan a levantarse y finalmente se caen.

Diversos tipos de craqueladuras en la superficie de un cuadro.

Las técnicas artísticas mal empleadas: Hay pintores que en su momento emplearon un exceso de aceites en sus lienzos, lo que los ha vuelto más oscuros con el tiempo. Otros usaron para las sombras colores a base de betún, que acaba causa un craquelado inevitable.  

Un cuadro de El Greco, tras su restauración
Por último, no hay que olvidar que la más importante causa de degradación de las pinturas somos nosotros mismos, el ser humano. Las mutilaciones, repintes y tratamientos de restauración mal efectuados a lo largo de los siglos, son una constante, así como nuestra propia acción vandálica. Pero eso ya será tema para una  nueva entrada.

Tenemos que asumir es que nunca podemos pretender es ver un cuadro antiguo con el aspecto que tendría si se hubiera pintado ayer. Toda el proceso de envejecimiento, realizado a lo largo de los siglos, le confieren al cuadro una pátina y una prestancia de bien antiguo, que le dignifica y es consustancial a él. Pretender "dejarlo como nuevo", es imposible y además en el intento pondríamos en peligro elementos como las veladuras, que son parte insustituible de una pintura antigua. Como decía Goya: "también el tiempo pinta".

                                                           ENLACES DE INTERES:

Ejemplos de procesos de restauración de pinturas sobre lienzo:Gaia, ejemplos de pintura restaurada
                                
                                                       JOSE PAYA ZAFORTEZA

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