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| Una de la sorprendentes "esculturas" de Jeff Koons,uno de los artistas más emblemáticos del arte contemporáneo. |
¿COMO SE FIJA EL VALOR DE MERCADO DEL ARTE MODERNO?
Hoy vamos a averiguar algunas de las claves por las que se logran las sorprendentes valoraciones de las muy discutibles obras de arte contemporáneas. El conocimiento de estas arroja una visión muy desmitificadora de un mundo que tiene que ver bastante más con mercado de inversiones financieras que con la creación artística. Vamos a verlo:
1.- Lo que fundamenta el valor de un artista no es la calidad de su obra sino la
solidez y prestigio del galerista que lo lleve y la red de coleccionistas y contactos que éste arrastre detrás:
Curiosamente, la garantía para un comprador no es tanto el mérito artístico del creador y de su obra (que muchas veces en arte contemporáneo es imposible de dilucidar), sino el poder del galerista que lo apodera. La solidez de su red de
coleccionistas y sus contactos con medios, críticos y museos, sirven para apoyar y avalar su gestion, que es lo que al comprador profano le garantiza su inversión en arte.
Gran cantidad de coleccionistas compran obras
en galerías reconocidas, porque saben que el galerista trabajará para que el mercado mantenga e incremente la valoración económica. Por ello son menos importantes las obras en sí, que
quienes se ocupan de ellas y su capacidad de promocionarlas y avalarlas.
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| La Saatchi Gellery es la galería de arte más influyente del mundo. Creada por el mago de la publicidad Charles Saatchi, ha sabido utilizar sabiamente todos los recursos promocionales que su dilatada experiencia en este mundo le ha proporcionado. |
Hoy en día las dos galerías de arte más influyentes del mundo son las siguientes:
Saatchi Gallery
Gagosian gallery
Asomarse a su web permite tener una idea bastante clara del tipo de creadores con los que trabajan, la dispar naturaleza de sus obras y sobre todo su enorme capacidad de convicción, que trasmiten una seguridad casi institucional a los posibles compradores.
2.- Los países más ricos y poderosos son los que imponen el valor de
sus artistas:
Es lógico. Los coleccionistas compran preferentemente artístas de su
propio entorno porque les son más conocidos. Los compradores de los países ricos, al ser los que más pueden pagar, impulsan la cotización de sus propios artistas, que luego se traslada al mercado internacional.
Hasta hace poco el
cuadro más caro del mundo era un Pollock
de 109 millones de euros. ¿Por qué? Porque es americano y su economía es la más
potente del mundo. Por eso numerosos artistas de mérito de paises menores deciden instalarse en las grandes mecas del arte (Nueva York, Londres y pronto China y los paises emergentes). Sabén que allí sus obras lograrán un reconocimiento y unos precios que jamas alcanzarían en sus mercados nacionales.
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| La trayectoria de artistas como Andy Warhol, que repitió el mismo modelo de obra durante treinta años, hubiera sido muy distinta de no haberse instalado en Nueva York, la capital mundial de arte desde los años 50. |
3 - Cualquier cosa que decida el artista puede
ser una obra de arte:
Ya no es posible evaluar una obra en función de sus características
materiales y, particularmente, de su adecuación a un patrón de belleza, como
ocurría en los tiempos de la academia. Criterios tradicionales como el saber hacer, el trabajo, la innovación,
la técnica, el dominio del oficio, la originalidad y la autenticidad, hoy operan
poco en la evaluación de una obra de arte.
La multidisciplinariedad y la inclusión de todo tipo de materiales y tecnologías, junto como el miedo del público a pasar por inexperto, permiten que el artista pueda llamar arte a todo aquello que él (o su galerista y marchante) decidan que es arte.
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| ¿Qué tiene de artístico un animal en un tanque de formol? Pues debe de ser mucho, ya que su avispado creador, Damien Hirst ha logrado ser el artista vivo más rico del mundo. Con este tipo de obras, calculadas provocaciones y hábiles maniobras financieras ha logrado no bajar del millón de euros por pieza. |
Una muestra de la polémica sobre la calidad de la obras de artistas como Damian Hirst, se puede ver en artículos como el siguiente:
4.- El artista debe escandalizar y transgredir pero eso si, con lógica empresarial:
Desde el escándalo de la primera exposición impresionista, todo artista que se precie debe de ser perturbador y tratar de generar irritación entre el público burgués. Pero en el arte contemporáneo, el resultado de esta transgresión está muy calculado, ya que en realidad se busca la notoriedad y el impacto mediático que harán subir la cotización de la obra y el artista. Los artistas trabajan la transgresión pero con una lógica empresarial.
Una cabeza de vaca en descomposición (Damien Hirst) o una Virgen cubierta de excrementos (Chris Ofili) buscan responder a las expectativas de mercado para el cual sin la hostilidad del público y el ruido mediático no se motivará a los compradores. Podemos preguntarnos acerca de la naturaleza corrosiva de una subversión que en realidad está subvencionada por instituciones o por poseedores de grandes fortunas.
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| La artista Tracey Emin, ganadora del prestigioso Premio Turner, junto a su obra: la cama en la que durmió, comió, copuló, en suma, vivió. |
JOSE PAYA ZAFORTEZA