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sábado, 24 de marzo de 2012

FALSOS HISTÓRICOS, RECONSTRUCCIONES Y RECREACIONES EN MONUMENTOS DE VALENCIA

Dentro de la restauración de pintura hay una serie de principios claros sobre lo que se puede hacer o no al intervenir en  una obra:

-  Fidelidad al original: no se puede completar ni alterar este con nuevos añadidos que modifiquen su apariencia (nadie puede permitirse pintar un personaje nuevo en un cuadro antiguo).

- Legibilidad de las intervenciones: todo aquello que se añada nuevo, debe de poder ser reconocido de manera diferente del original. (Se trataría de evitar el falso histórico)

Estos criterios muy claros en restauración de pintura, tienen una aplicación mas difusa en rehabilitación arquitectónica. Un cuadro o una escultura se concibe como una obra concluida de forma unitaria por su autor, en la que no cabe enmienda ni  retoque ajeno (a ningún restaurador se le ocurriría "mejorar" Las Meninas de Velazquez, embelleciendo a alguna infanta). Sin embargo un edificio es un bien cultural de naturaleza diferente, que se puede ir enriqueciendo con sucesivos añadidos y que además ha de atender a un uso y una funcionalidad necesarias. 

La imagen actual de la torre más emblemática de Valencia es reciente. El Micalet tenía una elegante crestería calada realizada en 1428, que fue eliminada en el S. XVIII y sustituida por la austera baranda de hierro que muchos conocimos. En 1983 se reconstruyó en piedra la nueva barandilla, para la que se tomaron como referencia algunos restos conservados de la antigua, interpretados muy libremente. 
Durante el último siglo, numerosos monumentos de Valencia pasaron por intervenciones de diversos tipos que modificaron su apariencia hasta llegar a la que vemos hoy. Muchas de estas actuaciones han tenido un carácter historicista, recreando algo nuevo en estilo antiguo, de manera que nos parezca original.

El resultado es lo que podríamos llamar "falsos históricos": una obra reciente que reconstruye algo perdido o añade elementos que nunca existieron según la imaginación del arquitecto. Los "falsos" se prodigaron mucho en las reconstrucciones de la posguerra. Sin embargo, con los criterios de actuación actuales nunca se hubieran realizado, sino que se habría optado por intervenciones más "legibles". Fueron pues ¿un error o un acierto? En mi opinión, depende de cada caso y circunstancia. 

He realizado una pequeña recopilación de intervenciones y añadidos sobre monumentos de Valencia. El resultado es dispar. Junto con grandes aciertos, hay actuaciones más discutibles, pero creo que en general el balance es positivo. Muchos edificios lograron una unidad de la que antes carecían y en otros, la eliminación de estos añadidos nos parecería hoy una mutilación. En todo caso el debate está abierto.

Sin las almenas y gárgolas de la torre central, la Lonja nos parecería algo incompleto. Sin embargo en el proyecto original nunca existieron. Fueron añadidas entre 1987 y 1900.  Recientemente se restauró y limpió la fachada de piedra. Sin embargo, al eliminar la pátina uniformadora que proporcionaba la contaminación, el cuerpo añadido muestra un color de piedra claramente diferenciado. 

En los años 60,  el entorno del Palacio del Marqués de Dos Aguas peligró al iniciarse la construcción de un edificio moderno sustituyendo al historicista que  tenía adosado al mismo. Felizmente la sobras se paralizaron, derribándose la nueva estructura construida. En su lugar se edificó un cuerpo nuevo del palacio, que se puede considerar una obra maestra de la reconstrucción y fidelidad al original. Hoy parece que siempre estuvo allí..  
El segundo torreón de la Generalitat fue realizado entre 1942 y 1951. Para lograr un perfecto mimetismo con el resto de la fábrica , se construyó con piedra procedente del derribo de antiguos edificios. La uniformidad del conjunto es total y exteriormente es muy dificil percibir que el torreón es una construcción reciente.   

La iglesia de Santa Mónica fue concluida en 1697. Sin embargo, en 1940 se decidió construir un campanario que fue diseñado por el arquitecto municipal Javier Goerlich y que varió completamente la imagen del edificio.

El museo de Bellas Artes de Valencia, antiguo Colegio Seminario de San Pío V, contaba con una grandiosa cúpula que tuvo que ser derribada en 1925 por peligro de derrumbe. Recientemente fue recontruida por el arquitecto Manuel Portaceli. Exteriormente la nueva cúpula es similar a la original. En el interior es un  interesante espacio de diseño nuevo.

El actual edificio de la Universidad proviene de 1820. Sin embargo, la fachada que recae a la plaza del Patriarca no se construyó´hasta 1954. En aquél momento se derribaron toda una serie de edificaciones adosadas que impedían la apertura completa de la plaza. La fuente se añadió en 1964 con esculturas de Octavio Vicent.  

Siguiendo con el edificio de la Universitat, hasta 1944 no se concluyó la columnata jónica del  piso superior del patio mayor. Su aspecto anterior era bien distinto.

Porta del Mar: este auténtico arco del triunfo fue construido en 1946 por el omnipresente Javier Goerlich como homenaje a los caídos en la Guerra Civil. Constituye una replica casi exacta de la "Puerta del Real", original de 1801 y que fue derribada en 1868 junto con el resto de las murallas. Como curiosidad, comentar que en los años 90 se desmontó y volvió a montar posteriormente pieza a pieza, para construir la línea de metro que pasa por debajo.

El patio del Palacio del Embajador Vich es uno de los más notables ejemplos de preservación y reconstrucción en Valencia. Este magnífico palacio renacentista fue derribado en1859, dispersándose muchos de sus restos por la ciudad (véase la portada actualmente en los jardines de Viveros). Las piezas del patio, traídas por el embajador desde Italia quedaron custodiadas y casi 150 años después de su derribo, el patio ha podido ser reconstruido dentro del museo de Bellas Artes de Valencia.

Reconstrucción del Chalet de Blasco Ibañez: debido a su mal estado el ayuntamiento de Valencia tomó la decisión de derribarlo y volver a construirlo nuevo

Años 90: una de las últimas reconstrucciones y también de las más accidentadas. La rehabilitación del Palacio de Cerveró (que alojó a Fernando VII cuando volvió a España  a recuperar su trono), obligó al derribo de prácticamente todo su interior. Solo se salvó el patio y la fachada. Esta se apoyaba sobre una estructura de andamiaje mientras se reconstruía el edificio por detrás. Desgraciadamente los cálculos fallaron y la fachada se derrumbó, obligando a reconstruirla también . Por lo tanto esta es de nueva factura, al  igual que los lujosos salones y estancias isabelinas del interior. 
Si queréis leer un poco más sobre falsos históricos en arquitectura os dejo una serie de enlaces, algunos describiendo situaciones más bien curiosas y contradictorias en las que a veces se llega a incurrir:

Falsos edificios históricos de Barcelona, catalogados como Monumentos Nacionales
Debate sobre el modelo de intervención contemporánea en los centros históricos de nuestras ciudades

                                                             JOSE PAYA ZAFORTEZA

viernes, 23 de diciembre de 2011

DE COMO EXTRAÑOS DESTINOS PARA MONUMENTOS, PERMITIERON SU SUPERVIVENCIA

Los que hoy en día reverenciamos y disfrutamos de nuestro patrimonio monumental,  nos sorprenderíamos  al ver los extraños y peregrinos destinos que en ocasiones sufrieron estos edificios. Obligados a padecer un uso completamente ajeno a aquel para el que fueron creados, las brutales adaptaciones que en ocasiones sufrían y el trato descuidado e irrespetuoso que se les dio,  los deterioró notablemente. 

Sin embargo, en el fondo debemos de estar agradecidos, ya que gracias a estos empleos, se los consideró útiles y por lo tanto merecedores de ser conservados. Si no hubieran padecido el mismo destino que muchos otros: el derribo y aprovechamiento de sus solares para la especulación urbana (Como ocurrió con el Portal Nou, los conventos S. Francisco, S. Bartolomé, Palacio de Ripalda, etc, etc.).

Con todo llama la atención la disparidad de usos extraños que sufrieron. Vamos a hacer aquí un pequeño repaso:

- Las Atarazanas: fábricas y almacenes en naves góticas.
Las antiguas naves góticas en las que se construian y reparaban galeras, fueron perdiendo su uso al quedar aterrado el espacio frente a ellas. Pasaron a ser almacén de sal y otro artículos variados y finalmente, vendidas por el estado en 1849 a diversos particulares. Estos las compartimentaron y las emplearon para instalar fábricas y almacenes. En este estado estuvieron hasta que en los años 80 del pasado siglo, el ayuntamiento recuperó la posesión, restaurándolas y recuperando lo  que hoy es una bella sala de exposiciones.


Las Atarazanas hoy en día.
Las Atarazanas, hace un siglo, compartimentadas y cada una con una fachada diferente. 


Sin duda la más sorprendente es la fachada de la cuarta nave, convertida en una típica vivienda del Cabañal, con miradores y todo.

El interior de las Atarazanas en una imagen reciente, cuando ejerció fugazmente de Museo Marítimo de Valencia
Interior de una de las Atarazanas, con el utillaje de una fabrica.
Otra vista de las naves empleadas como almacén.

- San Juan del Hospital: de iglesia a cine.
Nadie que hoy entre en  una de las iglesias góticas más bellas y mejor conservadas de Valencia, imagina ría que este recinto monumental tuvo que pasar por el trago de verse convertido en un cine. Así como suena. Muy dañada por los incendios del año 1936, tras la guerra civil, la iglesia estuvo a punto de ser derribada, hasta que una orden religiosa se hizo cargo de ella. Con el tiempo fue repristinandola y eliminando la decoración barroca hasta dejarla en su estado actual. Pero antes, durante un breve periodo, el templo tuvo que ejercer de sala de cine religioso.
Interior de la iglesia de S. Juan del Hospital, la única con bóveda de cañón apuntado que hay en Valencia
La misma cabecera, con el telón de cine instalado. Observese la decoración barroca que recubría  el gótico original.
Las torres de Serrans y de Quart: prisiones.
Cuando en 1865 se derribaron las murallas de la ciudad, también cayeron bajo la piqueta todas las entradas monumentales con las que esta contaba. Solo se salvaron dos: las torres de Serrano y las de Quart. Y esto no fue porque se sintiera un especial aprecio por su monumentalidad. Simplemente eran útiles como prisiones. Con todos sus arcos cegados y compartimentadas en varias alturas, ejercían un triste papel, de las que afortunadamente se las liberó poco después.  

Las Torres de Quart, con sus arcos cegados, transformadas en prisión
Las Torres de Quart hoy, con sus vanos abiertos otra vez (foto JF Díaz Arnal)

Vista frontal de las Torres de Serrans, con su fábrica gótica perforada por múltiples ventanas, para iluminar y ventilar  las celdas
Las Torres de Serrans hoy, con su fabrica reconstituida y eliminadas las ventanas de las celdas.
La Lonja de la Seda: de palacio del comercio a cuartel.
Tras la Guerra de Sucesión española, en 1707 el magnífico edificio fue convertido en cuartel y el jardín empleado como cocina militar. Este uso duró hasta 1767, año en que el ejército lo abandonó. De esta época es el pequeño pabellón en ladrillo que cierra el jardín y que rompe la simetría del mismo. Durante el S. XIX se retomó la idea de usarlo como cuartel, existiendo un proyecto que dividía el salón columnario en varias alturas para su aprovechamiento por la tropa. Afortunadamente se desistió de aquello. Aun así el monumento ha tenido varios usos diversos: almacén de trigo en épocas de carestía, hospital de enfermos de la peste y el cólera en el S. XIX. Por último, durante la Guerra Civil se reunieron en el su salón las Cortes de la República.

La Lonja de Valencia, a principios del S.XX.
- San Miguel de los Reyes: de Convento Jerónimo a penal.
En este magnífico, pero inconcluso edificio, el ayuntamiento de Valencia instaló en 1865 un hospicio para acoger a los numerosos mendigos de la ciudad. También sirvió de almacén de forraje, armas y municiones del ejército hasta que en 1867 se decidió transformarlo en penal, papel que realizó durante casi un siglo. Finalmente en 1966 fue clausurado, albergando más tarde a un colegio. Simultáneamente el ayuntamiento lo usaba como almacén de embargos. Afortunadamente restaurado, hoy en día alberga a la Biblioteca Valenciana.


San Miguel de los Reyes, en sus tiempos de penal
Reclusos alineados en el patio

El claustro renacentista hoy en día

Entrada al Monasterio

                                                               JOSE PAYA ZAFORTEZA

jueves, 1 de diciembre de 2011

LA EVOLUCION URBANA DE VALENCIA REFLEJADA EN LA FOTOGRAFIA DE PAISAJE Y AEREA (1)



No es una fotografía, pero está basado en una. En 1863, Guesdon, grabador y litógrafo francés realizó esta espectacular vista  de Valencia, poco antes de que se derribaran las murallas. Para lograr esta litografía ascendió en globo junto con  el fotógrafo y aeronauta galés Charles Cilfford.  Fueron necesarias varias ascensiones para tomar fotos de la ciudad desde distintos puntos. Pese a que a veces las fotografías salieron ligeramente borrosas, sirvieron para realizar un detallado y preciso dibujo sobre el que se plasmó esta interesantísima  litografía. Este procedimiento lo repitió en numerosas ciudades de España y Europa, publicando posteriormente un espectacular álbum.  
Una de las primeras fotografías  de Valencia. Muestra  la Ciudadela, con el último lienzo de murallas que conservó la ciudad. El puente del Mar aparece en primer plano, con los accesos originales, que fueron sustituidos por las actuales escaleras, diseñadas por Javier Goerlich

Como simple curiosidad, esta es la primera fotografía aérea que se conserva. Corresponde a una vista de Boston y fue tomada en  desde un globo aerostático por el fotógrafo James Wallace Black en 1860.



En esta hermosa vista, se aprecia recuadrado el llamado palacio de los Mustieles, tristemente derribado cuando se amplió el puente de Serranos. Este, con su ancho original aparece en primer término, visto desde la Alameda. Sobre el perfil de la ciudad, todavía se recortan nítidas cúpulas, torres y campanarios.

Vista del caserío que se apiñaba en donde se encuentra la actual plaza de la Reina (señalada en rojo). Se observa la calle que conducía a la Puerta de los Hierros de la Catedral (cuya estrecha fachada barroca estaba pensada para aprovechar el exiguo espacio disponible y dominar la calle). Todas esta casa se derribaron en varias fases entre los años 40 y 50 para crear  la actual plaza. 

Esta foto tiene dos puntos de interés: a la izquierda se observa la cúpula y la torre de la antigua iglesia de San Bartolomé. Este templo, que era el más antiguo de la ciudad, fue incendiado en los primeros días de la Guerra Civil. Quedó en tan mal estado, que el Obispado, en vez de restaurarlo, decidió derribarlo y vender el solar para viviendas. Solo se salvó la torre, que hoy en día aparece extrañamente adosada a un edificio de corte pseudo historicista.

El segundo punto de interés es el Palau de la Generalitat, en primer plano. El edificio tiene hoy en día dos torres. Sin embargo, aquí solo aparece una. La segunda se edificó en los años 50, completando el proyecto original, solo que 500 años después.

En esta tempranísima vista aérea de la ciudad, podemos contemplar el centro de la misma cuando se estaban llevando a a cabo actuaciones de gran importancia:

En el recuadro (1) vemos la Estación del Norte, en plena contrucción. La propuesta original  contemplaba su edificación , más retrasada del centro,  (donde se encuentra el actual túnel de Germanías). Sin embargo, oscuros intereses determinaron su emplazamiento actual, donde parte en dos todo el nuevo ensanche y el lado este de la ciudad.

En el recuadro (2), vemos la plaza de Emilio Castelar, actual plaza del Ayuntamiento, en proceso de transformación. Se han derribado las modestas viviendas que rodeaban a la antigua plaza, ensanchandola y dándole su superficie actual. Todavía no han comenzado a edificarse los (para la época) altos edificios que hoy en día la rodean,y conserva el arbolado y los quioscos modernistas que serían sustituidos en los años 30 por la "tortada" de Javier Goerlich (hoy desaparecida)

Por último, en el recuadro (3), aparece el barrio de Velluters, antes de su radical transformación por la creación de la Avenida del Oeste, que lo partiría por la mitad.
Tenemos una temprana vista de la Gran Vía , con numerosos solares todavía pendientes de edificar. En el recuadro tenemos a la Basílica de S. Vicente (Iglesia de los Dominicos). El templo destaca casi acabado, faltando solo la parte superior de las torres y sus agujas goticistas.
Podemos observar en el recuadro (1) el desaparecido Convento Jerusalem. Sobre su solar edificó Javier Goerlich en 1944  la actual casa Roig Vives. Valencia era una ciudad con numerosísimos conventos, la mayoría de los cuales se derribaron para abrir plazas ( Convento San Francisco, actual Plaza Ayuntamiento), edificar centros comerciales (Convento de Santa Catalina de Siena , hoy El Corte Inglés) o simples edifcios de viviendas.

La estación ya esta terminada y la plaza de Emilio Castelar va tomando forma poco apoco. El edificio de Correos ya está construido.

Aquí podemos ver otra vista del Convento Jerusalem. Se aprecia su huerta, el patio, así como la iglesia con mayor detalle. Es interesante ver junto al convento el campanario de San Agustín  (otro antiguo convento), con su forma primitiva, que después de la guerra sería sustituido por un extraño remate neogótico.

Destacan en primer plano las Torres de Quart y la calles Quart y Caballeros. A la derecha (2), vemos en sucesión la iglesia de las Escuelas Pías con su gran cúpula, el Palacio de los Condes de Parcent, tristemente derribado para dejar sitio a una anodina plaza y la iglesia de los Santos Juanes. El Mercado Central todavía no se ha edificado.



Aparece aquí el bastión de la Ciudadela, que conservaba las últimas murallas de Valencia, derribado en los años 50. Todo el arbolado de la Glorieta  (cruzada por una vía que posteriormente se cerró) y Plaza Alonso el Magnánimo aparece recién plantado.

Aparece una Calle Colón, muy distinta a la actual, más armoniosa, con sus edificios eclécticos de solo 4 o 5 alturas. Destacan por su altura a la derecha (2) los nuevos edificios que se estaban construyendo en la Plaza Emilio Castelar

Vista aérea de una minúscula Plaza de la Reina, Santa Catalina y la calle San Vicente.

lunes, 21 de noviembre de 2011

EXPOLIO Y PERDIDA DEL PATRIMONIO ARTISTICO ESPAÑOL: TRES MOMENTOS TRAGICOS

Es indudable, que España es junto a Italia y Francia, de los paises que más património histórico artístico atesora de Europa. Sin embargo, este podría ser hoy mucho mayor de no haberse producido acontecimientos lamentables en nuestra historia, que a veces de manera innecesaria y vana, lo han mermado de manera notable. El odio y la guerra, la incultura, la codicia  y la dejadez de las oligarquías y la barbarie de las masas, se han unido a menudo contra el interés común y al final no cabe sino decir que a veces tenemos lo que  desgraciadamente nos merecemos.

En nuestra larga historia, la pérdida y expolio ha sido una constante (como en la mayoría de las naciones). Sin embargo hay tres momentos trágicos en los que estos hechos se han acentuado. Son los siguientes:

1 - 1808 / 1814: LA GUERRA DE INDEPENDENCIA CONTRA NAPOLEON


Toda guerra que se extiende por un territorio deja detrás de sí un inevitable rastro de destrucción. En nuestra Guerra de Independencia se luchó por todo el país, produciéndose el sitío de numerosas poblaciones que casi quedaron arrasadas (Zaragoza, Gerona ), con la pérdida de valiosos edificios.

A estas destrucciones se sumó el pillaje de obras de arte llevado a cabo por Napoleón en su intento de crear en París el Museo Napoleónico.  Este albergaría todas las obras de arte saqueadas durante sus campañas por Europa. Numerosas pinturas fueron llevadas allí para no volver. Igualmente la oficialidad y las tropas francesas (y en menor medida también las inglesas) robaron todo aquello que juzgaron de valor y pudieron llevar consigo. 

La "Inmaculada de Soult" de Murillo.  Durante la Guerra de Independencia fue expoliada y llevada a Francia por el mariscal Soult en 1813; para el Museo Napoleónico. Expuesta casi durante un siglo en el Louvre, ingresó en la colección del Museo del Prado tras un intercambio de obras de arte con el gobierno francés en 1941
Una manifestación artística que sufrió especialmente fue la orfebrería. Custodias monumentales, cruces procesionales, arcas,  etc.. fueron robados, requisados y fundidos  por uno y otro bando para transformar en lingotes o monedas sus metales preciosos (Así  pasó con el antiguo Retablo Mayor en plata de la Catedral de Valencia, fundido en Mallorca en 1812)
Actual Custodia de la Catedral de Murcia. Este tipo de obras en plata y oro eran una fuente fácil de enriquecimiento ilícito  o financiación del esfuerzo de guerra. 
Igualmente triste fue la desidia en la recuperación del patrimonio mostrada por las autoridades legítimas españolas. Ejemplo claro es el desinterés por hacerse cargo del tesoro en obras de arte con el que José Bonaparte trataba de escapar a Francia. Recuperado por Wellington, éste esperó infructuósamente una respuesta de las autoridades españolas para restituir las obras.  Al final, todo este patrimonio, que contenía más de 100 obras de primerísimos maestros, fue regalado "graciosamente" al duque por Fernando VII. Hoy estos cuadros forman hoy el núcleo principal de la colección de Wellington en Aspley House. Hay obras de Velazquez (4), Murillo, Zurbarán Ribera, Rubens, rafael, Tiziano, Corregio, etc...
"El aguador de Sevilla", de Velazquez, obra porcedente del equipaje de José I, hoy en Aspley House, mansión del Duque de Wellington


Si deseas conocer más información en detalle sobre el saqueo de obras de arte durante la Guerra de la Independencia, aconsejo el siguiente enlace:



 2- LA DESAMORTIZACION DE MENDIZABAL (1836)

La desamortizaciónes fueron un intento de modernizar España, llevado a cabo por los distintos gobiernos liberales durante el S. XIX.  La más conocida es la que realizó Mendizabal en 1836. Significaban la expropiación forzosa y subasta pública de todos aquellos bienes que las "manos muertas" principalmente la Iglesia, habían acumulado a lo largo de siglos, por herencias, donaciones, etc.. No lograron su objetivo, ya que debido a la corrupción, fueron oligarcas y latifundistas los únicos que pudieron acceder a su compra. A cambio significó el abandono y ruina de monasterios, iglesias conventos. Muchos fueron derribados para emplear sus materiales para obras nuevas o aprovechar el solar.  Otros sufrieron usos completamente  ajenos y perjudiciales (almacenes, fábricas) y a los más simplemente se les dejo caer en la ruina.

Junto con los edificios desaparecieron también gran cantidad de libros, códices, cuadros, etc... que o bien fueron vendidos en el extranjero, o se perdieron al desconocer sus nuevos dueños el valor de los mismos
El Monasterio de la Valldigna, en la Comunidad Valenciana. Desamortizado en 1836, su interior  llegó a ser utilizado como campo de naranjas, establo y almacén. Se llegó a introducir maquinaria pesada e incluso se emplearon  explosivos en el interior. (foto y referencias J.Diaz  Arnal)

Interior de la iglesia del Monasterio. Comprado por la Generalitat en 1991, se iniciaron de inmediato las obras de rehabilitación, que lograron salvarlo de la ruina inminente (foto y referencias J.Diaz  Arnal)
Según las leyes desamortizadoras, todos los bienes artísticos que contenían los edificios pasaban a ser custodiados por el estado. En la práctica esto apenas ocurrió. Los retablos fueron desmembrados, las  obras de arte pasaron a terceras manos que a su vez los revendieron hasta que se perdió su pista. Muchas salieron  fuera del país. En su conjunto, las desamortizaciones supusieron un fracaso como intención modernizadora y una pérdida irreparable de monumentos y obras de arte, que desaparecieron en su mayoría para no volver jamás
El Monasterio se Santes Creus en Tarragona. otra víctima de la desamortización, que logro ser rescatada de la ruina que padeció durante el S. XIX:

Para conocer más detalles sobre el expolio que supuso la desamortización se pueden consultar las actas de un simposio sobre este tema en el siguiente enlace:

Cosultar actas sobre el expolio artistico causado por la Desamortización

Valencia era una ciudad conventual, pródiga en establecimientos religiosos de este tipo. Si quieres conocer los conventos valencianos, que fueron afectados por la desamortización, puedes consultarlo en el siguiente enlace:

Los conventos afectados por la Desamortización de Mendizabal en Valencia


3-  REVOLUCION Y GUERRA CIVIL (1936 /1939)

Especialmente triste es el caso de los innecesarios incendios provocados por las masas incontroladas en los primeros días que sucedieron a la rebelión miliar del 18 de Julio. Enfevorecidas por el odio y el miedo, las multitudes entraron en los templos, donde tras saquearlos, incendiaron su interior con todosu contenido.

Solamente en Valencia ciudad, la lista es desoladora. El recién constituido Museo de Arte Sacro en el Palacio Episcopal ardió hasta los cimientos. Todo su contenido, que se había seleccionado cuidadosamente entre lo mejor de las iglesias de la Diócesis se perdió. Numerosos templos ardieron, quedando arruinados más allá de lo recuperable, acabando derribados (San Bartolomé). De las que sobrevivieron, la mayoría perdieron sus valiosísimos retablos, pinturas murales, etc. Ofrecien hoy un extraño aspecto interior, descabezado y frío por la ausencia de sus retablos o su sustitución por obras modernas de desigual fortuna. La lista es muy larga: la Catedral, el Carmen, Santos Juanes, San Juan de la Cruz, San Martín, San Juan del Hospital, etc.. Todas ellas poseían un patrimonio artístico riquísimo y hoy solo son sombra de lo que fueron. También se perdieron casi todos los archivos parroquiales, fuentes valiosísmas para la investigación histórica.

Para conocer la lista completa de templos dañados, se puede consultar el siguiente enlace:

 Enlace a la lista de obras de arte religioso dañadas durante la guerra

Interior de la Iglesia de los Santos Juanes en Valencia, antes del incendio que sufrió en 1936. Era el templo más rico de Valencia 

Interior destrozado tras el incendio provocado en 1936

El abside con un altar provisional y  la bóveda pintada por Palomino, calcinada.

Interior del ábside hoy en día. El retablo se sustituyó por otro traído de un pueblo de Soria, valioso pero que se pierde en el mismo. Las pinturas, completamente desaparecidas.
A esto hay que añadir los daños producidos por las operaciones militares y los bombardeos que el bando rebelde efectuó de forma indiscriminada sobre numerosas poblaciones.

Detalle de los daños causados en Valencia por los bombardeos nacionales

Daños causados por las bombas rebeldes en la Iglesia de Santa Catalina (Valencia)
Queda por reseñar en una futura entrada lo que ha significado el periodo de 40 años comprendido entre 1940 y 1980 para el patrimonio histórico artístico. Pero será en otro momento. Quien quiera profundizar más en éste tema, pueden consultar el siguiente enlace:

Dispersión y destrucción del patrimonio artístico español

                                                               
                                                          JOSE PAYA ZAFORTEZA