martes, 10 de mayo de 2011

TODO UN PALACIO NAZARI EN LA CANAL DE NAVARRES

Salón principal del Palacio de Cervelló,  Anna.
Anna es un apacible pueblo del interior valenciano, un poco apartado de todo y de todos. El bello cañón del río Sellent, sus fuentes y la famosa laguna de Anna, hacen de él un lugar agradable para una excursión dominguera que se quiera rematar luego con una buena paella.

El pueblo en sí es grato de pasear, sin buscarle mayores pretensiones. Cruzado por varios canalillos de agua y fuentes, no cuenta casi con ningún hito arquitectónico especial, más allá de la tradicional iglesia. De su pasado, solamente queda el viejo y hasta hace poco semi ruinoso Palacio de los Condes de Cervelló, que languidecía asomado al cañón del río.
Vista exterior del Palacio reconstruido
El palacio es un gran caserón vestigio del pasado de Anna, que fue capital del condado. Tras pasar por diversas manos y vicisitudes, había caído en el abandono, amenazando desmoronarse. De hecho, varios vecinos pensaron que ya puestos, lo mejor sería derribarlo y hacer en el solar una plaza pública para las verbenas y fiestas.

Lo que no contaban es que Fernando, el alcalde, tenía planes muy distintos. Con una energía y un dinamismo poco común, ideó un programa de actuaciones en el palacio que inmediatamente puso al pueblo en ebullición. Pronto hubo admiradores declarados del proyecto, así como acérrimos enemigos, cosa por otro lado habitual en todo pueblo que se precie.

Partiendo del edificio original, el alcalde ideó restaurar el palacio recreando los ambientes representativos de las tres épocas históricas más importantes de Anna: musulmana, renacentista y barroca. Así, los visitantes de la laguna y los parajes de alrededor, entrarían también en el pueblo, visitarían el palacio y de paso se dejarían también algunos dineros en los comercios y bares locales.

Sala gótica, con el retablo renacentista.
Como empresa de restauración y creación, tuvimos la suerte de ser contratados para realizar la reconstrucción de las sala gótica (donde  realizamos un retablo al estilo de Juan de Juanes) y la barroca (aquí creamos toda una nueva decoración y un mural). Y pudimos contemplar en directo el surgimiento de una de las recreaciones arquitectónicas más singulares que  hemos visto: el pabellón musulmán

Palacio Cervelló de Anna: el patio 
La recreación del ambiente fue el fruto de las visitas a Marruecos del impetuoso e imaginativo alcalde y su contrapeso, el inefable y pausado Vicente, técnico municipal de urbanismo. Así, poco a poco surgió un auténtico palacio de las mil y una noches, repleto de artesonados, tracerías y policromías, que dejó empequeñecido a todo lo demás. Con un patio al estilo de la Alhambra, adornado con una fina galería  de  columnas de mármol, lacerías y vidriados. Estanques, surtidores y una cuidada vegetación completan un efecto bastante sorprendente para el que entra. 

Vista del patio desde la entrada principal
La pieza más llamativa es el exquisito salón principal, donde uno se puede imaginar contemplar la Alhambra o el Alcazar de Sevilla en todo su esplendor.  Desviar la mirada al techo es marearse y dejarse arrastrar por un vértigo de formas y colores, donde no hay apenas un espacio sin decorar.

El salón principal
Todo el artesonado fue pintado a mano por artesanos marroquíes, que lo realizaron en su tierra y posteriormente se desplazaron ex profeso a Anna para montarlo "in situ", lo mismo que los zócalos de azulejería y las tracerías de los muros.Un gran ventanal se asoma al cañón del río Sellent, completando un efecto que pese a la exuberante decoración, es elegante y grato. 
Detalle de los acabados de la sala musulmana. Todo fue pintado a mano en Marruecos y montado pieza a pieza en Anna 

Otra vista de la sala
Podrá estarse de acuerdo o no con la recreación realizada, encontrar justificable o no el gasto, pero desde luego no cabe duda que el resultado es algo único. Quizás ese dinero podrías haberse empleado en otros fines más sociales o necesarios. No cabe duda. Pero el hecho es que el palacio está aquí y es una singular aportación al patrimonio de Anna. 
Detalle del espectacular artesonado pintado a mano
Es posible que haya en el conjunto algunas estridencias. Se puede opinar que el pabellón árabe es una extravagancia cuya armonización con el resto del edificio, de origen medieval, es discutible. Yo creo que lo que se debe hacer es dejar que el tiempo haga su obra. Permitir que todo lo nuevo vaya adquiriendo la pátina que dan los años. Por si solas, se irán suavizando algunas discordancias y se producirá la integración de todo el conjunto. En el paso de una o dos generaciones, el palacio será un "capricho" arquitectónico y decorativo, que suscitará admiración e interés, al igual que hoy en día nos la producen las recreaciones neogóticas de nuestros abuelos.
Techo de  la entrada de acceso
Hoy otros tiempos han llegado. Cambió el equipo municipal y tras una larga lucha el cáncer se llevó a Fernando, el alcalde. Mientras tanto, el fascinante palacio nazarí, aunque ya concluido en su totalidad, vive un estado semi aletargado. Su mantenimiento ha resultado ser más costoso de lo esperado, hay humedades en el patio y la crisis, como a todos, pasa factura en el pueblo. El gran pabellón sirve hoy como escenario de las bodas civiles, mientras que la colección etnográfica dormita en los sótanos esperando fondos para su restauración. 

Por eso os digo: ir a Anna. Pasad por el ayuntamiento y preguntar por Pepita. Ella os enseñará el Palacio. Hacerle preguntas, pasearlo y manifestar vuestra sorpresa y admiración. Lograréis que el brillo asome a sus ojos. Luego tomar un aperitivo en alguno de los bares del pueblo, callejear y dejaros embargar por esa sensación de silencio y  tiempo detenido que emanan los buenos pueblos. En algún sitio, Fernando sonreirá satisfecho.

Vista del patio con el pabellón árabe
                                             JOSE PAYA ZAFORTEZA 

4 comentarios:

  1. ¡Qué historia más bonita!. Resulta un palacio, cuanto menos, original y que sin duda pica en la curiosidad de esta lectora. Lo pondré en mi lista de lugares a visitar.

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  2. Tomo nota , en breve lo visitare .

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  3. La verdad es que me he quedado sorprendido ,es una maravilla aconcego ir a verlo

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  4. Lo conoci hace años en ruina. Lo visité en grupo hace unos días. Me maravilló su restauración. Hay que verlo!.

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