viernes, 23 de diciembre de 2011

DE COMO EXTRAÑOS DESTINOS PARA MONUMENTOS, PERMITIERON SU SUPERVIVENCIA

Los que hoy en día reverenciamos y disfrutamos de nuestro patrimonio monumental,  nos sorprenderíamos  al ver los extraños y peregrinos destinos que en ocasiones sufrieron estos edificios. Obligados a padecer un uso completamente ajeno a aquel para el que fueron creados, las brutales adaptaciones que en ocasiones sufrían y el trato descuidado e irrespetuoso que se les dio,  los deterioró notablemente. 

Sin embargo, en el fondo debemos de estar agradecidos, ya que gracias a estos empleos, se los consideró útiles y por lo tanto merecedores de ser conservados. Si no hubieran padecido el mismo destino que muchos otros: el derribo y aprovechamiento de sus solares para la especulación urbana (Como ocurrió con el Portal Nou, los conventos S. Francisco, S. Bartolomé, Palacio de Ripalda, etc, etc.).

Con todo llama la atención la disparidad de usos extraños que sufrieron. Vamos a hacer aquí un pequeño repaso:

- Las Atarazanas: fábricas y almacenes en naves góticas.
Las antiguas naves góticas en las que se construian y reparaban galeras, fueron perdiendo su uso al quedar aterrado el espacio frente a ellas. Pasaron a ser almacén de sal y otro artículos variados y finalmente, vendidas por el estado en 1849 a diversos particulares. Estos las compartimentaron y las emplearon para instalar fábricas y almacenes. En este estado estuvieron hasta que en los años 80 del pasado siglo, el ayuntamiento recuperó la posesión, restaurándolas y recuperando lo  que hoy es una bella sala de exposiciones.


Las Atarazanas hoy en día.
Las Atarazanas, hace un siglo, compartimentadas y cada una con una fachada diferente. 


Sin duda la más sorprendente es la fachada de la cuarta nave, convertida en una típica vivienda del Cabañal, con miradores y todo.

El interior de las Atarazanas en una imagen reciente, cuando ejerció fugazmente de Museo Marítimo de Valencia
Interior de una de las Atarazanas, con el utillaje de una fabrica.
Otra vista de las naves empleadas como almacén.

- San Juan del Hospital: de iglesia a cine.
Nadie que hoy entre en  una de las iglesias góticas más bellas y mejor conservadas de Valencia, imagina ría que este recinto monumental tuvo que pasar por el trago de verse convertido en un cine. Así como suena. Muy dañada por los incendios del año 1936, tras la guerra civil, la iglesia estuvo a punto de ser derribada, hasta que una orden religiosa se hizo cargo de ella. Con el tiempo fue repristinandola y eliminando la decoración barroca hasta dejarla en su estado actual. Pero antes, durante un breve periodo, el templo tuvo que ejercer de sala de cine religioso.
Interior de la iglesia de S. Juan del Hospital, la única con bóveda de cañón apuntado que hay en Valencia
La misma cabecera, con el telón de cine instalado. Observese la decoración barroca que recubría  el gótico original.
Las torres de Serrans y de Quart: prisiones.
Cuando en 1865 se derribaron las murallas de la ciudad, también cayeron bajo la piqueta todas las entradas monumentales con las que esta contaba. Solo se salvaron dos: las torres de Serrano y las de Quart. Y esto no fue porque se sintiera un especial aprecio por su monumentalidad. Simplemente eran útiles como prisiones. Con todos sus arcos cegados y compartimentadas en varias alturas, ejercían un triste papel, de las que afortunadamente se las liberó poco después.  

Las Torres de Quart, con sus arcos cegados, transformadas en prisión
Las Torres de Quart hoy, con sus vanos abiertos otra vez (foto JF Díaz Arnal)

Vista frontal de las Torres de Serrans, con su fábrica gótica perforada por múltiples ventanas, para iluminar y ventilar  las celdas
Las Torres de Serrans hoy, con su fabrica reconstituida y eliminadas las ventanas de las celdas.
La Lonja de la Seda: de palacio del comercio a cuartel.
Tras la Guerra de Sucesión española, en 1707 el magnífico edificio fue convertido en cuartel y el jardín empleado como cocina militar. Este uso duró hasta 1767, año en que el ejército lo abandonó. De esta época es el pequeño pabellón en ladrillo que cierra el jardín y que rompe la simetría del mismo. Durante el S. XIX se retomó la idea de usarlo como cuartel, existiendo un proyecto que dividía el salón columnario en varias alturas para su aprovechamiento por la tropa. Afortunadamente se desistió de aquello. Aun así el monumento ha tenido varios usos diversos: almacén de trigo en épocas de carestía, hospital de enfermos de la peste y el cólera en el S. XIX. Por último, durante la Guerra Civil se reunieron en el su salón las Cortes de la República.

La Lonja de Valencia, a principios del S.XX.
- San Miguel de los Reyes: de Convento Jerónimo a penal.
En este magnífico, pero inconcluso edificio, el ayuntamiento de Valencia instaló en 1865 un hospicio para acoger a los numerosos mendigos de la ciudad. También sirvió de almacén de forraje, armas y municiones del ejército hasta que en 1867 se decidió transformarlo en penal, papel que realizó durante casi un siglo. Finalmente en 1966 fue clausurado, albergando más tarde a un colegio. Simultáneamente el ayuntamiento lo usaba como almacén de embargos. Afortunadamente restaurado, hoy en día alberga a la Biblioteca Valenciana.


San Miguel de los Reyes, en sus tiempos de penal
Reclusos alineados en el patio

El claustro renacentista hoy en día

Entrada al Monasterio

                                                               JOSE PAYA ZAFORTEZA

3 comentarios:

  1. ¡Qué bonitos monumentos! Dan ganas de visitar Valencia

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  2. No sabía que seguía publicando en el blog. Tendré que ponerme al día.

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