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sábado, 11 de febrero de 2012

UNA MURALLA ESCONDIDA (EN LIRIA)

Liria es una pequeña ciudad de 22.000 habitantes, que aupada en lo alto del cerro de la Sang, se encuentra a media hora en coche de Valencia.  Es pueblo antiguo, que con íberos y romanos ya vivió momentos de auge y que luego declinó eclipsada por la pujante Valentia. Conserva todavía importantes restos de todas las épocas y además tiene unas cuantas iglesias que bien merecen visitarse.

Hace semanas tuve que ir allí para resolver asuntos y buscando el juzgado me perdí por el casco viejo (lo cual es fácil). Trepando por calles empinadas como pocas, me topé con unas cuantas casas de poco interés, pero en cuyas traseras aparecía encajonados lienzos de la antigua muralla. No pude menos que quedarme pasmado  viendo como almenas y torreones aparecían y desaparecían tras viviendas y corrales con la mayor tranquilidad

Lienzo de muralla mediaval, tras un corral y rodeado de un auténtico "entorno monumental". Arriba a la izquierda aparece un torreón.
Tal como pasó en Valencia, cuando el crecimiento urbano desbordó el recinto amurallado, las nuevas casas aprovecharon la muralla como tapia, cimentación, medianera, etc. La para nosotros huy reverenciada muralla, simplemente era un molesto estorbo del que uno podía tratar de aprovechar  algo de valor. Y ya que derribarla toda era demaseado caro, pues mejor utilizarla cada cual como mejor le conviniera. 

Lienzo de muralla tras un patio. Véase la almena de la derecha, encalada, "a juego" con el interior.
Los años fueron pasando y poco a poco la altiva muralla desapareció engullida por lo cotidiano. Hoy, rescatarla y hacerla visible sería un empeño complejo. Habría que ver cuanto se conserva de la muralla original, cuanto es recuperable y por último, la conveniencia o no de hacerlo. Los propietarios de las casas tienen derechos adquiridos que se remontan siglos atrás.  En Valencia se ha intentado con el plan de la Muralla Arabe, pero el tema está todavía muy lejos de resolverse.

En todo caso, la muralla ahí está, esperando soluciones y ser descubierta. Ojalá lo veamos pronto.

JOSE PAYA ZAFORTEZA


domingo, 5 de febrero de 2012

DE CUANDO LA LONJA DE VALENCIA VIAJO A LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE CHICAGO (1893)



Una vista del  pabellón español de la Exposición Universal de Chicago. Al su lado, el pabellón alemán.
En 1893 se celebró en Chicago la Exposición Universal para conmemorar el IV Centenario del descubrimiento del Nuevo Mundo. Fue la más importante de todas las que se celebraron en América y tuvo una gran influencia posterior en el planteamiento urbanístico de numerosas ciudades americanas. Participaron 19 países y el éxito de público fue colosal, ya que atrajo a  27 millones de personas (casi un cuarto de la población estadounidense). Pese a esta masiva afluencia, la exposición estuvo a punto de arruinarse, debido a sus cuantiosos gastos (como se ve, nada nuevo bajo el sol).  

Dentro de los pabellones internacionales uno de los más singulares era el de España. Curiosamente, en una época en la que por influencias del romanticismo y el exotismo, todo lo español se asociaba a la herencia árabe (recuerdese el éxito de los "Cuentos de la Alhambra" de Washington Irving), el gobierno español se decantó por enviar una muestra del gótico civil de la Corona de Aragón 

Un detalle del mapa oficial de la Exposición. El pabellón español, empequeñecido al lado del grandioso pabellón alemán (no en vano Alemania aspiraba a convertirse en la primera potencia mundial). Sorprende el pabellón de Haití, de una opulencia hoy inimaginable en aquel país.
Las obras fueron dirigidas por el prestigioso arquitecto valenciano Rafael Guastavino. Se pensó que dado el gran conocimiento que tenía sobre la construcción de bóvedas (las famosas bóvedas de Gustavino en Nueva York), era el más capacitado para levantar las réplicas de las del Salón Columnario.

El edificio del Consulat del Mar adosado al original, no se construyó, por lo que hubo que inventarse una fachada lateral, que es la que se muestra en las fotos.

La Lonja de Valencia a finales del S. XIX. Nótese que el torreón central aun no se ha rematado con las almenas neogóticas
En el interior del Pabellón lo valenciano se potenció. Colgaban obras de Muñoz Degrain, Agrasot  y Sorolla, que además recibió una medalla conmemorativa. Esta obra ha sido muy estudiada por el erudito valenciano Josep Vicent Boira, que sostiene la hipótesis de que los planos originales de la Lonja se emplearon para esta reconstrucción y se extraviaron posteriormente.

Otra foto de la réplica de la Lonja

jueves, 23 de diciembre de 2010

UNA EXPERIENCIA INTEMPORAL: LOS OFICIOS DE LAUDES Y MISA GREGORIANA EN EL PATRIARCA

Interior de la Iglesia del Patriarca

Os advierto que la entrada de hoy va un poco de mística y de experiencia extrasensoriales. Pero que nadie se alarme, no he fumado ni me he metido nada dentro. Lo cierto es que hoy, para enriquecernos interiormente y vivir experiencias nuevas, pues nos proponemos hacer largos y costosos viajes a sitios cuanto más lejanos mejor. Eso es algo que está bien y que desde luego, hay que seguir practicando. Sin embargo también es posible vivir el descubrimiento de algo excepcional, como quien dice, aquí mismo, a la vuelta de la esquina.

Un día, si tenéis un rato libre os debéis dejar caer por la Iglesia del Patriarca. Aquí, tras una descolorida y poco atractiva fachada, se esconde un mundo de ceremonias, misterio y latines, que ya lo quisiera para sí Harry Potter. Todo arropado además por una arquitectura exquisita, nubes de incienso, canto gregoriano y música de órgano. Os estoy  hablando del  “Oficio de Laudes” que seguido de la “Misa Gregoriana”, cantada en latín, se celebra todos los días, de martes a domingo, a las 9.30 de la mañana
.
Fachada del Colegio e Iglesia del Patriarca 

Da igual que seáis o no creyentes, católicos o budistas. De lo que se trata es de, dejarse llevar, sentirse transportado y vivir una experiencia singular. Lo primero que uno siente al llegar es la música del órgano, que ya desde el atrio, nos llega a través de las puertas. Tras entrar, encuentras una penumbra de lo más acogedora, en la que la música y el canto gregoriano resuenan y te envuelve un fuerte olor a incienso.  Esta claro, que de repente, has cruzado un umbral y entrado en otra época.

Vista de la cúpula y el Altar Mayor. La pintura central es de Ribalta.

Os aconsejo sentaros en un banco, reposar y dejar que os abandone por un rato, toda la corriente de pensamientos y preocupaciones que constituyen el día a día de cada uno. Así que, ¡ale! Cerrad los ojos, hacer varias respiraciones profundas, levantad la cabeza y ¡ya está!

Lo primero que tenéis que ver es una arquitectura fina y exquisita. Se trata del único templo renacentista de Valencia, que rara avis, ha llegado hasta nosotros absolutamente intacto y sin sufrir molestas alteraciones a lo largo de las épocas. Y eso gracias a las disposiciones de S. Juan de Ribera, su fundador y promotor, que además de dedicarse a expulsar a esos infames moriscos, resulta que era un fino esteta. Cuando fundó el Colegio, dejó claramente ordenado que una vez terminada la iglesia, no se cambiase ni modificase un candelabro, retablo o cualquier elemento del edificio, por los siglos de los siglos. Amén. Gracias a ello hoy tenemos la suerte de ver todo el conjunto de arquitectura y ornamentación, tal como se concibió originalmente.

Una vez paseada la vista por nave, bóvedas y cúpula, hay que recrearse en los frescos. Porque sí, el templo está cubierto de pinturas murales, de arriba abajo. Estas estuvieron a punto de encargarse a El Greco, pero al final las realizó Bartolomé de Matarana, un pintor de menor renombre, pero con un aceptable oficio. Las pinturas además, lo mismo que los retablos, acaban de ser restauradas   por lo que en estos momentos, lucen estupendas.


Visa de las bóvedas y cúpula, así como detalle de las pinturas 
Y mientras uno esta en esa contemplación, el órgano y los latines siguen sonando, el olor a incienso nos rodea y el tiempo parece detenido cuatro siglos atrás. Entonces, podemos desplazar ya nuestra atención, de las paredes a lo que sucede en el Altar Mayor. Allí, se celebran complicados ritos y cantos, todo en latín, del que no entendemos una palabra, pero nos suena, nunca mejor dicho, a música celestial. De vez en cuando, el incensario navega por el templo, en el que poco a poco se va creando una atractiva neblina interior, que lo hace todo más interesante. Está claro que ya hemos entrado en otra dimensión y uno casi cree que sus pies ya no tocan el suelo, aunque bien pudiera ser por el frío que sube del suelo…

De vuelta a los muros, de las pinturas, pasamos a observar los retablos. Como ya os he dicho, están recién restaurados. Tienen un dorado quizás algo excesivo, pero bueno, eso nos permite contemplarlos casi tal como se concibieron y revivir a la perfección la experiencia de los fieles allí echaron horas y horas rezando. Aquí un angelito, allá una policromías, en el centro, siempre una buena pintura. Igualmente agradable es la suma de la iluminación  natural y artificial,  que potencia, matiza, y resalta contornos y oros, retablos y pinturas.
Un detalle de las bóvedas

Y lo que más llama la atención es que en la iglesia no hay casi nadie. Uno está disfrutando de uno auténtico show místico y audiovisual, que con cuatrocientos años de solera, se reproduce todos los días para el único disfrute de los oficiantes y las dos o cuatro almas  extrañadas que acertamos a pasar por ahí. De hecho, hay tan poca gente nos induce a dudar del valor real de lo que estamos viviendo. Quizás sea mejor así, porque lo cierto es que aquello se convierte en una especie de refugio secreto, al que siempre podremos recurrir de vez en cuando queramos alejarnos del ruido exterior.  

En suma, la experiencia de la Iglesia del Patriarca nos permite disfrutar de una fusión única, que integra de forma excepcional, tanto un bellísimo continente material (arquitectura, pintura y retablos), junto con un excepcional patrimonio inmaterial (los oficios, la música,  el incienso, etc) Y todo gratis y para tí solito. 

Pasado un rato, decidimos salir. Vuelta a la calle, retorno a nuestro entorno habitual, suena el móvil y adelante, a continuar el día.

                                                    JOSE PAYA ZAFORTEZA

sábado, 18 de diciembre de 2010

TODO LO QUE SIEMPRE QUISISTE SABER SOBRE LAS MURALLAS DE VALENCIA

Valencia a mediados del S. XIX. Observar las tres puertas principales, de izquierda a derecha. Serrans, Portal Nou y Quart.
Todos los valencianos conocemos las monumentales puertas  de la muralla que nos quedan en Valencia, las torres de Serrano y las de Quart. Vamos a hacer en esta entrada un pequeño repaso a la historia de las murallas de Valencia, sus curiosidades y al futuro (si al futuro), que les espera.


¿Cuantas murallas tuvo Valencia?
Desde que fue un emplazamiento romano, Valencia siempre tuvo una empalizada o muro defensivo destinado a defenderla. La primera muralla como tal de la que tenemos restos y constancia es la de la Valencia musulmana (llamada Balansiya). Se construyó entre 1021 y 1065 por orden de Ab Al Aziz, nieto de Almanzor. Posteriormente y ya en época cristiana se construyó una segunda muralla en 1356, que es la que corresponde al perímetro de las calles Colón, Xativa, Guillem de Castro.
Plano de las murallas romanas, árabes y cristianas de Valencia.


¿Como era la muralla arabe?
La muralla arabe tenía el perímetro que se muestra en la imagen. Los  muros estaban construidos en  tapial con gran perfección técnica y cada 26 metros había torres de mampostería. Frente a la construcción de sillería (con bloques escuadrados de piedra), el tapial  consiste en construir con tierra arcillosa compactada a golpes de pisón, empleando un encofrado de madera. A esta  tierra se le suelen añadir aridos y cal para mejorar sus condiciones. Pese a que pueda parecer de menor resistencia que la sillería, los muros de tapial de la muralla de Valencia han demostrado una notable robustez, puesto que se han conservado en su mayoría estupendamente.

¿Quedan restos de la muralla árabe?
Pues sí, quedan un montón de restos interesantes que se pueden visitar y observar. De hecho conservamos muchos más tramos de la muralla arabe que de la cristiana y hay un plan director para su recuperación, el llamado "Plan de la Muralla", ya aprobado por el ayuntamiento.  Hay tramos enteros conservados, con torreones  garitas, accesos, de todo. El problema es que en muchos casos están ocultos ya que muchos palacios y viviendas cristianas edificadas después de la reconquista, usaron estos muros como excelente cimentación para su construcción. El que escribe estas  líneas ha visitado palacios de la Calle Caballeros en los que había varios torreones en perfecto estado. Otros restos visible son la Torre del Angel, de la Mare Vella, la Plaza del Tossal, etc.. 
Resto de lienzo de la muralla

Torre del Angel
¿Cuando se edificó la nueva muralla cristiana?
En 1356, la ciudad había crecido tanto y eran tan numerosos arrabales y nuevos barrios extramuros, que se hizo evidente la necesidad de un nuevo anillo defensivo. Por orden de Pedro IV el Ceremonios, se inició la construcción del nuevo anillo defensivo. Por cierto, que debido a la  gran premura con la que se construyó por la guerra con Castilla, pronto fueron necesarias reparaciones.

La muralla tenía "Portals Grans", de gran tamaño y monumentalidad (Torres de Serranos, Quart y Portal Nou) y "Portal Xics", obviamente mas pequeños.
Entrada a Valencia por uno de los "Portals Xics", el de  Santa Lucía, junto a la actual biblioteca del Hospital
¿Que es el Portal de Valldigna? 
Cuando se  edificaron las nuevas murallas cristianas se mantuvieron las árabes como un segundo anillo defensivo interior. Para facilitar la comunicación entre ambas zonas, se abrieron varios "pasos" en la vieja muralla árabe. El Portal es el único de estos pasos que ha sobrevivido.

Vista del Portal de Valldigna por sus dos caras, interior y exterior.



¿Porqué las torres de Serranos y Quart  presentan un fuerte aspecto defensivo hacia el exterior y sin embargo la cara posterior está abierta con vanos?
Cuando se edificaron las torres se pensó que debían de servir como defensa de la ciudad hacia el exterior,
pero que nunca se convirtieran en bastiones que pudieran ser usados por un enemigo contra la propia ciudad. Por eso presentan un aspecto desguarnecido en su cara posterior, con grandes espacios abiertos,  rematados por hermosos arcos góticos, muy bellos y elegantes, pero  de muy dificil empleo como fortaleza contra la propia ciudad.


Vista posterior de las Torres de Serrano, con grandes espacios abiertos. 
¿Como era el Portal Nou y dónde estaba?
El Portal Nou se encontraba donde está la actual Plaza de Na Jordana. Era un conjunto de grandes dimensiones, de aspecto y monumentalidad comparables a las actuales Torres de Quart. Sin embargo, nada de eso le evitó el derribo.

Vista del Portal Nou tras el puente de San José.


¿Qué era eso de quedarse "a la luna de Valencia"?
Este  dicho popular se aplica a aquellos que se quedan sin poder conseguir lo que se prometían y esperaban. El origen del mismo se encuentra en que las puertas de la muralla de Valencia se cerraban a partir de cierta hora de la noche, para evitar la entrada de maleantes. Aquellos que querían entrar en la ciudad y no llegaban a tiempo, no les quedaba más remedio que pasar la noche en un banco en forma de herradura, que había en el exterior de la muralla, en "compañía" de la luna de Valencia.

¿Cual es el origen de los deterioros que se observan en las Torres de Quart?
Los deterioros que se observan fueron causados por el bombardeo sufrido en 1808 de manos de las tropas francesas del mariscal Soult.
Vista de las huellas dejadas por los cañonazos franceses en la mampostería de las Torres de Quart 
¿Porque se derribó la muralla?
Desde nuestro punto de vista contemporáneo, hoy podría parecernos interesante y pintoresco el poder conservar un perímetro amurallado que le diera a la ciudad un perfil muy atractivo. Pero para los hombres del S. XIX, las murallas eran un auténtico corsé que bloqueaba el desarrollo de la ciudad hacia el exterior, asfixiándola. Su función defensiva ya no era necesaria a la vez que un crecimiento demográfico imparable obligaba al desarrollo de nuevos barrios extramuros (los "ensaches", ¿os suenan?) . Sería algo comparable al sentimiento que hoy nos despiertan las líneas ferreas que cruzan por zonas de la ciudada. Todo el mundo ve su soterramiento como algo beneficioso.

Reflejo en la prensa de la demolición de la última torre de la Ciudadela
El derribo de las murallas de Valencia fue impulsado por el entonces alcalde Cirilo Amorós, pese a la oposición del ejercito. También se pensó como un medio de ofrecer trabajo a los numerosos desempleados que había en aquel momento en la ciudad. ¡Vamos, el Plan Z de la época!

Vista de Valencia a mediados del S.XIX. La ciudad todavía conserva sus murallas. En primer termino aparece la Alameda y el puente del Mar
¿Porqué hay ciudades que sí conservaron sus murallas?
Durante el S. XIX, todas las ciudades de Europa que pudieron, procedieron al derribo de sus murallas. Solamente las que eran excesivamente pobres para afrontar la costosa obra de derribo las conservaron (con gran pesar de sus ciudadanos). Si hoy en día repasamos la lista de capitales de provincia amuralladas (Avila, León, Lugo, etc..), veremos que durante el S.XIX, todas eran ciudades con economías deprimidas y escasa población. Solamente con su redescubrimiento por el turismo, se revitalizó su economía y revalorizaron sus viejas murallas.
Inicio del derribo de las murallas. Observad el gentío y la gran expectación. Para la ciudad fue una fiesta.


¿Como fue que se salvaron las Torres de Serrano y la de Quart?
No fue por  aprecio a su valor arquitectónico o artístico. Simplemente porque se les vio utilidad como prisión. 
Insólita vista de las Torres de Quart, transformadas en prisión
¿Cuando se derribó el último tramo de muralla?
Muralla de la Ciudadela
Curiosamente, el ultimo tramo de muralla de Valencia fue derribado por mi padre. Este tramo correspondía a la Ciudadela. Esta era un auténtico fortín, antigua Casa de Armas de la ciudad, que Felipe V  transformó de simbolo del poder ciudadano en símbolo del aplastante poder real, con los cañones apuntando hacia la ciudad.
La Ciudadela a principios del siglo XX
 En 1958, mi padre, Enrique Payá Juan, era un joven teniente del Cuerpo de Ingenieros, que recibió la orden del Capitán General de Valencia, Rios Capapé, de proceder a la voladura de los muros del conjunto. El origen de la opereción fue la boda del hijo del Capitán General, con la hija de un conocido constructor de Valencia. De aquel entendimiento surgió el acuerdo de derribo de la Ciudadela y la construcción de toda la actual zona de la calle Cronista Carreres.

Zona donde se ubicaba la Ciudadela
¿En que estado se encuentra el polémico Plan de la Muralla?
Pues en breve contestaremos a esa pregunta

sábado, 26 de junio de 2010

RECUPERADAS DIEZ OBRAS DE ARTE DEL PALACIO DE SANSOUCI, PERDIDAS DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Extraído de "El País", 26 de Junio de 2010

"Diez de las obras maestras de la colección iniciada por Federico el Grande han vuelto a la galería del complejo palaciego de Sans Succi (Postdam) para el disfrute de sus visitantes. Y ello ha ocurrido tras un asombroso y rocambolesco viaje.
Entre los tesoros, perdidos desde la Segunda Guerra Mundial, figuran un Maria lactans, pintado en el taller de Rubens en 1616, así comoBetsabé en el baño, de Jean Raoux (1719) y Diana y Calisto, de Cornelis van Haarlem (1623). Su recuperación ha sido aún más asombrosa que los deseos funerarios del rey que mandó levantar las paredes donde colgaron hasta 1942.

El Palacio de Sanssouci

En el fragor de la Segunda Guerra Mundial, las autoridades las transportaron al palacio donde Federico pasó los días más felices de su juventud como príncipe heredero, en Rheinsberg, unos 90 kilómetros al norte de Berlín. Allí se guardaron durante la contienda cientos de cuadros de la colección. Pero al final de la guerra, en 1945, muchas pinturas habían desaparecido.
Las diez obras que ahora son el centro de todas las miradas en Sanssouci reaparecieron en marzo. El propietario de una casa de subastas de Berlín llamó a la Fundación de Palacios y Jardines Prusianos. Explicó que le habían llevado unos cuadros que le sonaban y que posiblemente eran un "botín de guerra" soviético. El buen ojo del experto se confirmó cuando un hombre de unos 35 años llegó desde Berlín enviado por el marchante para reunirse con Samuel Wittwer, el director de exposiciones de la Fundación. Sacó de su automóvil cuatro lienzos sin marco. Cuenta Wittwer que el berlinés quedó asombrado ante la reacción entusiasta de los presentes. Una experta copia de Rubens, un cuadro de su taller, el Betsabé de Raoux y un retrato del pintor de la corte prusiana Antoine Pesne. Llevaba un tesoro en el maletero. El hombre contó que los había encontrado entre los trastos que regalaba a quien los quisiera una vecina que se mudaba. Dejó los cuadros en Postdam, sin pedir nada a cambio, y volvió a Berlín. Durante unos días se lo tragó la tierra. Cortó el contacto con la Fundación y dejó de contestar al teléfono. En Postdam quedaron perplejos.
Al poco, llegó un correo electrónico de una mujer que sabía más cosas: resulta que nunca hubo tal vecina, que había sido una mentira porque su familia temía las consecuencias de tener en casa semejante colección de arte. Ofrecía la mujer a Wittwer que recogiera los otros cuadros depositados en la casa de subastas. El van haarlem, el van limborch y elvleughels habían regresado de Holanda, donde se certificó su autenticidad. Unos días más tarde, entregaron tres obras de Gerrit Dou.
La rocambolesca historia quedó así reconstruida. La tía abuela del hombre del maletero estaba casada con el alcaide del palacio de Rheinsberg. El mando ruso la expulsó de su casa y ella se llevó la decena de cuadros consigo a la zona de ocupación soviética, donde pronto se fundaría la República Democrática Alemana. Como no tenía mucho sitio en casa mandó los cuadros a su hermana, que vivía en Berlín Oriental con sus dos hijos.
Aseguran que habrían vendido las pinturas si hubieran sabido cómo o a quién. La hermana de Birkenmeier se fue a la Alemania occidental en 1960. Los cuadros se quedaron en Berlín Este, en casa de su sobrina. Al parecer, varios de ellos los tenía guardados debajo del sofá. Hasta que decidieron intentar subastarlos hace unos meses.
Es imposible saber por qué se llevó la tía abuela del hombre del maletero aquellas pinturas. Si lo hizo porque le gustaban. Si su intención era asegurarse una fuente de ingresos tras perder su casa. O si, quizá, pensaba que con ellas podría negociar en caso de verse en dificultades con las fuerzas de ocupación soviéticas.
Wittwer considera que, en cualquier caso, ella "preservó" y "protegió" las obras de su posible confiscación por parte de Stalin. La familia ha percibido una recompensa por devolverlas. Los museos públicos quieren que el ejemplo cunda: la Fundación prusiana aún echa en falta otros 3.000 cuadros desaparecidos en la guerra."