lunes, 21 de noviembre de 2011

EXPOLIO Y PERDIDA DEL PATRIMONIO ARTISTICO ESPAÑOL: TRES MOMENTOS TRAGICOS

Es indudable, que España es junto a Italia y Francia, de los paises que más património histórico artístico atesora de Europa. Sin embargo, este podría ser hoy mucho mayor de no haberse producido acontecimientos lamentables en nuestra historia, que a veces de manera innecesaria y vana, lo han mermado de manera notable. El odio y la guerra, la incultura, la codicia  y la dejadez de las oligarquías y la barbarie de las masas, se han unido a menudo contra el interés común y al final no cabe sino decir que a veces tenemos lo que  desgraciadamente nos merecemos.

En nuestra larga historia, la pérdida y expolio ha sido una constante (como en la mayoría de las naciones). Sin embargo hay tres momentos trágicos en los que estos hechos se han acentuado. Son los siguientes:

1 - 1808 / 1814: LA GUERRA DE INDEPENDENCIA CONTRA NAPOLEON


Toda guerra que se extiende por un territorio deja detrás de sí un inevitable rastro de destrucción. En nuestra Guerra de Independencia se luchó por todo el país, produciéndose el sitío de numerosas poblaciones que casi quedaron arrasadas (Zaragoza, Gerona ), con la pérdida de valiosos edificios.

A estas destrucciones se sumó el pillaje de obras de arte llevado a cabo por Napoleón en su intento de crear en París el Museo Napoleónico.  Este albergaría todas las obras de arte saqueadas durante sus campañas por Europa. Numerosas pinturas fueron llevadas allí para no volver. Igualmente la oficialidad y las tropas francesas (y en menor medida también las inglesas) robaron todo aquello que juzgaron de valor y pudieron llevar consigo. 

La "Inmaculada de Soult" de Murillo.  Durante la Guerra de Independencia fue expoliada y llevada a Francia por el mariscal Soult en 1813; para el Museo Napoleónico. Expuesta casi durante un siglo en el Louvre, ingresó en la colección del Museo del Prado tras un intercambio de obras de arte con el gobierno francés en 1941
Una manifestación artística que sufrió especialmente fue la orfebrería. Custodias monumentales, cruces procesionales, arcas,  etc.. fueron robados, requisados y fundidos  por uno y otro bando para transformar en lingotes o monedas sus metales preciosos (Así  pasó con el antiguo Retablo Mayor en plata de la Catedral de Valencia, fundido en Mallorca en 1812)
Actual Custodia de la Catedral de Murcia. Este tipo de obras en plata y oro eran una fuente fácil de enriquecimiento ilícito  o financiación del esfuerzo de guerra. 
Igualmente triste fue la desidia en la recuperación del patrimonio mostrada por las autoridades legítimas españolas. Ejemplo claro es el desinterés por hacerse cargo del tesoro en obras de arte con el que José Bonaparte trataba de escapar a Francia. Recuperado por Wellington, éste esperó infructuósamente una respuesta de las autoridades españolas para restituir las obras.  Al final, todo este patrimonio, que contenía más de 100 obras de primerísimos maestros, fue regalado "graciosamente" al duque por Fernando VII. Hoy estos cuadros forman hoy el núcleo principal de la colección de Wellington en Aspley House. Hay obras de Velazquez (4), Murillo, Zurbarán Ribera, Rubens, rafael, Tiziano, Corregio, etc...
"El aguador de Sevilla", de Velazquez, obra porcedente del equipaje de José I, hoy en Aspley House, mansión del Duque de Wellington


Si deseas conocer más información en detalle sobre el saqueo de obras de arte durante la Guerra de la Independencia, aconsejo el siguiente enlace:



 2- LA DESAMORTIZACION DE MENDIZABAL (1836)

La desamortizaciónes fueron un intento de modernizar España, llevado a cabo por los distintos gobiernos liberales durante el S. XIX.  La más conocida es la que realizó Mendizabal en 1836. Significaban la expropiación forzosa y subasta pública de todos aquellos bienes que las "manos muertas" principalmente la Iglesia, habían acumulado a lo largo de siglos, por herencias, donaciones, etc.. No lograron su objetivo, ya que debido a la corrupción, fueron oligarcas y latifundistas los únicos que pudieron acceder a su compra. A cambio significó el abandono y ruina de monasterios, iglesias conventos. Muchos fueron derribados para emplear sus materiales para obras nuevas o aprovechar el solar.  Otros sufrieron usos completamente  ajenos y perjudiciales (almacenes, fábricas) y a los más simplemente se les dejo caer en la ruina.

Junto con los edificios desaparecieron también gran cantidad de libros, códices, cuadros, etc... que o bien fueron vendidos en el extranjero, o se perdieron al desconocer sus nuevos dueños el valor de los mismos
El Monasterio de la Valldigna, en la Comunidad Valenciana. Desamortizado en 1836, su interior  llegó a ser utilizado como campo de naranjas, establo y almacén. Se llegó a introducir maquinaria pesada e incluso se emplearon  explosivos en el interior. (foto y referencias J.Diaz  Arnal)

Interior de la iglesia del Monasterio. Comprado por la Generalitat en 1991, se iniciaron de inmediato las obras de rehabilitación, que lograron salvarlo de la ruina inminente (foto y referencias J.Diaz  Arnal)
Según las leyes desamortizadoras, todos los bienes artísticos que contenían los edificios pasaban a ser custodiados por el estado. En la práctica esto apenas ocurrió. Los retablos fueron desmembrados, las  obras de arte pasaron a terceras manos que a su vez los revendieron hasta que se perdió su pista. Muchas salieron  fuera del país. En su conjunto, las desamortizaciones supusieron un fracaso como intención modernizadora y una pérdida irreparable de monumentos y obras de arte, que desaparecieron en su mayoría para no volver jamás
El Monasterio se Santes Creus en Tarragona. otra víctima de la desamortización, que logro ser rescatada de la ruina que padeció durante el S. XIX:

Para conocer más detalles sobre el expolio que supuso la desamortización se pueden consultar las actas de un simposio sobre este tema en el siguiente enlace:

Cosultar actas sobre el expolio artistico causado por la Desamortización

Valencia era una ciudad conventual, pródiga en establecimientos religiosos de este tipo. Si quieres conocer los conventos valencianos, que fueron afectados por la desamortización, puedes consultarlo en el siguiente enlace:

Los conventos afectados por la Desamortización de Mendizabal en Valencia


3-  REVOLUCION Y GUERRA CIVIL (1936 /1939)

Especialmente triste es el caso de los innecesarios incendios provocados por las masas incontroladas en los primeros días que sucedieron a la rebelión miliar del 18 de Julio. Enfevorecidas por el odio y el miedo, las multitudes entraron en los templos, donde tras saquearlos, incendiaron su interior con todosu contenido.

Solamente en Valencia ciudad, la lista es desoladora. El recién constituido Museo de Arte Sacro en el Palacio Episcopal ardió hasta los cimientos. Todo su contenido, que se había seleccionado cuidadosamente entre lo mejor de las iglesias de la Diócesis se perdió. Numerosos templos ardieron, quedando arruinados más allá de lo recuperable, acabando derribados (San Bartolomé). De las que sobrevivieron, la mayoría perdieron sus valiosísimos retablos, pinturas murales, etc. Ofrecien hoy un extraño aspecto interior, descabezado y frío por la ausencia de sus retablos o su sustitución por obras modernas de desigual fortuna. La lista es muy larga: la Catedral, el Carmen, Santos Juanes, San Juan de la Cruz, San Martín, San Juan del Hospital, etc.. Todas ellas poseían un patrimonio artístico riquísimo y hoy solo son sombra de lo que fueron. También se perdieron casi todos los archivos parroquiales, fuentes valiosísmas para la investigación histórica.

Para conocer la lista completa de templos dañados, se puede consultar el siguiente enlace:

 Enlace a la lista de obras de arte religioso dañadas durante la guerra

Interior de la Iglesia de los Santos Juanes en Valencia, antes del incendio que sufrió en 1936. Era el templo más rico de Valencia 

Interior destrozado tras el incendio provocado en 1936

El abside con un altar provisional y  la bóveda pintada por Palomino, calcinada.

Interior del ábside hoy en día. El retablo se sustituyó por otro traído de un pueblo de Soria, valioso pero que se pierde en el mismo. Las pinturas, completamente desaparecidas.
A esto hay que añadir los daños producidos por las operaciones militares y los bombardeos que el bando rebelde efectuó de forma indiscriminada sobre numerosas poblaciones.

Detalle de los daños causados en Valencia por los bombardeos nacionales

Daños causados por las bombas rebeldes en la Iglesia de Santa Catalina (Valencia)
Queda por reseñar en una futura entrada lo que ha significado el periodo de 40 años comprendido entre 1940 y 1980 para el patrimonio histórico artístico. Pero será en otro momento. Quien quiera profundizar más en éste tema, pueden consultar el siguiente enlace:

Dispersión y destrucción del patrimonio artístico español

                                                               
                                                          JOSE PAYA ZAFORTEZA

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